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sábado, 21 de noviembre de 2020

Mi barco se hunde

Hay días en los que siento que todo es posible. No son la mayoría, pero los disfruto muchísimo porque se siente bien estar bien. Se siente como una brisa en el alma, un sol en el corazón, un par de ganchos en las comisuras de los labios que los jalan para arriba.

Pero hay otros días, cómo estos, en los que cualquier cosa te tira para abajo. En los que, para lo poco que soy de llorar, pasa volando un ave que me recuerda que ella no tiene la misma capacidad de raciocinio y análisis que yo para ver sus problemas, y me pongo a llorar como magdalena porque caray, me siento mal.

Me siento impotente, estoy asustada.

Tengo un proyecto que amo con todo mi corazón y con el que creo que puedo hacer grandes cosas, pero tengo una socia que sólo se queja y propone hacer cosas que finalmente me deja a mí el realizarlas. “hay que, deberíamos, mira cómo hace fulana, debimos hacer esto antes”, es lo que me dice. ¿Y cómo realizas tus sueños sin dinero, sin apoyo, sin contactos? ¿Cómo hacer bien las cosas si no tienes las ganas de invertir y piensas más en guardar dinero para luego nadar en él como Rico McPato en vez de usarlo y hacerlo crecer? Y para colmo de males, ¿cómo consigues materiales si es peligroso ir a mercados y demás lugares concurridos con la pandemia encima? Cosa que, por cierto, tendría que hacer yo, porque mi socia no sabe manejarse sola.

Me siento frustrada. No quiero cerrar mi negocio, no quiero dejar de trabajar con ella, quiero que cambie, que madure, que vea sus errores y trabaje por el bien común. Pero tengo miedo de que es hacia esto a lo que se está dirigiendo el barco. Yo no tengo fuerza para capitanearlo sola, no tengo la estabilidad emocional para enfrentar crisis como ésta a pesar de que tengo todas las ganas de hacerlo crecer. Soy frágil, y me duele la traición y la falta de compromiso.

A veces me pregunto si no soy yo la que está equivocada. Quizás no es coincidencia de que a mi familia nos pasen cosas difíciles, que los socios nos den la espalda, que el dinero escasee, que tengamos problemas para manejar situaciones emocionales de manera eficiente. Quizás l mundo está en lo correcto y yo debería cambiar y hacer lo que otros dicen, en vez de guiarme por mi instinto y criterio. Quizás debería rendirme y sucumbir a la voluntad de otros. Alienarme en aras de un bien mayor.

Quizás debería desaparecer por un tiempo hasta que la tormenta se acabe.

jueves, 7 de febrero de 2019

Sunset

Hoy mi mejor amigo J me fue a recoger de la capacitación (previo permiso de mi mamá) y nos fuimos a ver el sunset.


Es una tradición para nosotros verlo juntos aunque sea una vez al año. Así nos hicimos más amigos, mirando al sol ponerse y conversando de lo que nos afligía o alegraba. Pasamos muchas tardes así. Y esta no fue la excepción.

Es difícil estar con una persona enferma. Con alguien que no quiere cambiar su forma de ser, con alguien que no es consciente de que debe cambiar sus hábitos y pensamientos para funcionar mejor. Es difícil también manejar el dolor y la impotencia, tanto los que generan ver a alguien querido  haciéndose daño a sí mismo como el que generan las situaciones que nosotros, los que nos dañamos, no podemos manejar.

Hoy comí relativamente más calórico y canté mientras mi amigo tocaba la guitarra. Hoy recordé cómo se siente estar acompañada y socializar. Hoy recordé lo bueno que es tener amigos en quienes contar, aunque sea de vez en cuando. Que te conozcan, sepan de qué pie cojeas, y te cuiden.

J es artista y trotamundos, toca lindo la guitarra, pinta bonito y actúa bien. Me agrada su compañía y sus conversaciones. Me alegra la vida. Es de esas personas a las que quiero cuidar, pero en mi ignorancia social, mi ensimismamiento y miedo de dañar, termino alejando de alguna forma.

Me alegra saber que hemos superado la vaya del tiempo y la distancia. Tengo quizás 3 amigos así, y por eso sé que los puedo llamar amigos.

No como a la gente de la capacitación. Quisiera hacer más amigos pero prefiero calidad.


miércoles, 30 de enero de 2019

Conversaciones profundas

Mi mamá dice que nadie conoce a una persona con la que no ha compartido un vínculo antes, en otra vida. De hecho, esta madrugada estuve editando la entrevista que le hice (si no tuviera nuestros nombres en ella, pondría el link aquí) y en ella habla sobre el destino y el libre albedrío.

Toda la gente que conoces tiene un rol: karma, aprendizaje o dharma. Por ahí alguien que ni fu ni fa, pero por lo general estas tres cosas.

Karma si es que hay algo que reparar en esa relación.
Aprendizaje si es que esta persona ha sido escogida como maestro. Por ejemplo, yo aprendo mucho sobre la tolerancia, la paciencia, el expresar mis sentimientos y el aprender a poner límites con mi hermana.
Y dharma si es una persona con la que sólo ha habido una relación de amor y está para eso, dar amor. Como lo que había con El Mago en algún momento.

Bueno. Este post es para agradecerle a la vida por ponerme en el camino a un nuevo amigo. Se llama Max (o al menos eso dice su perfil), vive en USA pero entiende español porque nació en latinoamérica. Digan todos hola a Max. ¡Hola, Max!

Nos encontramos de casualidad en instagram, seguíamos usuarios en común así que empezamos a conversar porque había algo que compartimos: depresión y la anorexia. 

No sé quién es en la vida real porque él usa una cuenta alterna, pero he podido tener conversaciones profundas con él que me han ayudado a recordar cosas que hablo en terapia y conceptos que me han mantenido aquí, con vida, durante tiempo. Y que creo que no vendría nada mal dejar por escrito, como registro, como recordatorio. 

La conversa de hoy va más o menos así (estaba en inglés, y como entenderán, yo me entusiasmo hablando de temas que me interesan, así que al pobre no le permití explayarse mucho xD)


Max: ¿Cómo estás mentalmente hoy?

Cris: Hmmmm... Un poco culposa (me había comido un chocolate hacía horas y luego quedado dormida). Pero optimista. ¿Y tú?

Max: Yo bien, pensando en cómo sería mi vida sin Ana en mi cabeza. Incluso ahora que estoy comiendo bien. 

Cris: Hey, ¿has pensado en dejar de decir "Ana" y quizás mejor llamarlo por su nombre? así tu cerebro entiende mejor de lo que está hablando.

Max: Se me hace difícil. No sé si pueda en este momento. Se ha convertido en una entidad separada. Yo sé que es un tema de salud mental y que Ana no existe. Pero cuando realmente pienso acerca del tema, es como si esta cosa realmente estuviera ahí. 

Cris: Bueno, quizás ese es uno de los factores que hacen que te sientas mal cuando no haces lo que "ella" te ordena. No sé, se le puede callar.

Max: Yo lo siento más como algo que está conmigo, no soy como los otros anoréxicos que sienten que Ana les está dando órdenes o algo. Simplemente siento que está ahí conmigo, eso es todo. Sí, la callo a diario.

Cris: Pero la sientes sepaarada. No lo está, es tu cerebro.

Max: Sí, exactamente. i sé que estás en lo correcto, pero es difícil aceptarlo.

Cris: Jaja ok, ok, tómate tu tiempo :) Igual sólo estamos conversando. ¿Has intentado callarla con amor?

Max: ¿Con amor?

Cris: Sí, con amor. Tengo una teoría: la anorexia y la bulimia son monstruos creados por la falta de amor. La anorexia viene cuando estás lleno de sentimientos negativos y la bulimia cuando sientes que has explotado y necesitas llenar un vacío también creado por falta de amor. De otras personas y amor propio. Entonces... Intenté hablar con ellas. Las traté bien. No con odio ni disgusto ni ira, sino con comprensión, como tratarías a un niño. Porque es un(a) niñ@ haciendo pataleta. Pero tú eres el que está a cargo, eres el jefe. 

Max: ¿Y qué pasa si de alguna forma amas tu anorexia? ¿No hay también amor entre tú y tu TCA?

Cris: Es confort. Más que amor, es miedo de vivir sin eso. Es apego. De nuevo, como un niño. Estu niño interior, asustado. Entonces, si le hablas como si le hablaras a un niño, incluso visualizándolo, se convierte en eso y de alguna forma te empieza a obedecer. 

Max: ¡Sí! Exactamente, creo que es eso. Es difícil dejarlo ir incluso cuando estás comiendo apropiadamente y todo eso.

Cris: Claro, porque el niño está en control. Yo usaba esa estrategia en rehabilitación.

Max: Es un concepto interesante, entiendo. 

Me preguntó sobre lo peor que había estado y le conté a grandes rasgos mi proceso y mis vaivenes de peso con todo el espectro del TCA, y él me contó que sólo se restringía porque se le hacía mucho más fácil porque nunca siente hambre, así que seguía a la gente normal que almuerza y cena.

Cris: Mi terapeuta me dijo que nosotros desaprendemos las sensaciones de hambre y llenura. QUe de hecho sí las tenemos, pero que aprendemos a darles otro nombre o significado. Así que "tener hambre" no es cuando tu estómago ruge sino cuando casi te estás desmayando.

Max: Es cierto. Sentirse débil es horrible.

Cris: Sí, pero es estimulante. Te da una sensación de control, como una droga.

Max: ¿Te desmayabas mucho? Cierta vez pensé que literalmente me estaba muriendo de un ataque al corazón, fue horrible.

Cris: Bueno, dato curioso: nunca me he desmayado de verdad. Yo estudiaba medicina, así que sabía cómo maximizar mi pérdida de energía y cómo mantener a mi cerebro con la cantidad adecuada de glucosa para no desmayarme. Podía temblar, sudar, incluso verlo todo negro, pero nunca perdí la conciencia.

Max: Una vez, cuando estaba en mi peor peso, me levanté y mis piernas literalmente no funcionaban así que simplemente me caí al suelo. Lo que dices es bueno... o malo en realidad jaja.

Cris: Es malo. ¿Sabes por qué? Porque una parte de mí dice "No lo he experimentado aún. No he tenido una sonda nasogástrica, nunca he estado en un hospital por una emergencia relacionada con la anorexia, y nunca me he desmayado". Es retorcido.

Max: Ah, sí, me siento igual con lo de internarme. Mi terapeuta me dijo que me iba a mandar ahí y contarle a mis papás porque estaba asustado de tener problemas legales, porque pensaba que me iba a morir. Así que me asusté y me mejoré. Y ahora me siento mal porque nunca me interné. Retorcido.

Cris: ¡Son tan listos para manipularnos! Bueno, te puedo contar cómo es. Igual no tienes que internarte. Ayer escuché algo en la grabación que le hice a mi mamá. En una parte ella dijo "las almas no necesitan experimentar ser un asesino para saber que matar está mal". Trato de creer que no necesito experimentar la sonda o el desmayo para saber, pero... hay una parte masoquista en mí que dice "inténtalo". Y esa es una línea que no se debería cruzar. Bueno, lo del internamiento depende, porque hay sitios donde primero te fuerzan a alimentarte pero porque necesitan salvar tu cuerpo para que no te mueras. Yo experimenté que mientras mejor alimentada estaba, mejor entendía la información. Por eso es que puedes ver que las personas con bajo peso usualmente tienen más problemas, porque su cerebro de por sí está peleando por tener suficiente energía. "La comida es tu mejor medicina". Y por eso es que cuando estás en tratamiento y en un peso saludable extrañas ese empoderamiento que te da el hambre y el cuerpo pequeño, pero no los sentimientos de miserabilidad. Y es algo con lo que todo adicto debe pelear, si nos comparamos con adictos. La peor parte es que, mientras los adictos tienen que evitar sustancias, nosotros tenemos que comer TODOS LOS DÍAS porque es natural comer para sobrevivir (y no es natural meterse drogas para poder sentir algo).

Max: Recuerdo un día en particular. Estaba en el baño, llorando. Me sentía tan exhausto, ¿sabes? Ese día fue un punto de quiebre, estaba harto de esta porquería, y simplemente decidí volver lentamente a la normalidad. Mantenerme alejado de los sitios pro Ana, empezar mi terapia. Decidí que se lo daría todo a Ana o pelearía con ella, y peleé con ella. Recuerdo incluso haberle escrito una carta diciéndole que estaba listo para morir, en mi peor momento. Es como tú dices, ella era una persona de verdad para mí, una cosa real. 

Cris: ¿Y entonces?

Max: Entonces mi terapeuta prácticamente salvó mi vida.

Cris: ¡El Universo bendiga a los psicólogos!

Max: Disculpa que no te lo cuente bien y en orden, hay muchas partes que no recuerdo bien porque mi cerebro estaba muy confundido, básicamente por falta de alimento. 

Cris: Te quería preguntar... ¿Alguna vez has escrito tu historia? Me refiero a toooooooda tu historia de vida: qué piensas que desencadenó al monstruo, qué recuerdos tienes con él, qué pasó, qué te dijo la gente...

Max: Hmmmm no, no realmente. 

Cris: Bueno, no sé las implicancias para todos, pero a mí me reveló cosas. Quizás le puedes preguntar a tu terapeuta si es una buena idea hacerlo.

Max: ¿Sabes? Es una buena idea. Va a ser difícil porque como te dije esa época está medio borrosa, pero creo que me va a ayudar escribirlo todo, puede ayudar a ponerlo todo en el pasado, donde pertenece.

Cris: Oye, pero primero pregunta. Porque puede detonar recuerdos. Es difícil de hacer, pero sí, es muy terapéutico. 

Max: Sí, tiene sentido. Lo haré.

Cris: Ahora que lo pienso, mucha gente que está recuperándose cuenta su historia por internet. Quizás sus terapeutas les dijeron que lo hagan. Bueno, no importa, igual ten cuidado, es algo grande de hacer.

Luego empezamos a hablar sobre qué películas sobre anorexia y bulimia habíamos visto. Coincidimos en que es un interés morboso. "Hasta el hueso" ("To the bones") es una película que a ambos nos "triggereó". Hablamos de la glamorización de los TCA en la pantalla, de lo mucho que atrae a los jóvenes y a la gente que quiere recaer, hablamos también de "Inocencia interrumpida" ("Girl interrupted") y lo mucho que me recordaba al internamiento, y pasamos al tema de los sitios Pro Ana.

Max: Del el 2008 hasta ahora es totalmente diferente. Se ha convertido en algo menos intelectual y más como una etiqueta vacía. Al menos la gente que era pro ana trataba de encontrarle sentido al hecho de que uno puede dejar de comer hasta morir si quiere. Ahora sólo es un hashtag.

Cris: Ah, ya entendí. "Es un estilo de vida".

Max: Ahora son usualmente adolescentes que usan el hashtag pro ana y básicamente son wannabes. Tontas. ¡Me molestan tanto! Las odio con pasión.

Cris: Yo era bien activa en esos tiempos.

Max: Yo recuerdo haber conocido a la gente mas inteligente en la comunidad pro ana, incluso cuando eso en lo que creíamos era tonto.

Cris: Yo solía decir "he estado 8-9 años en esto, tú sólo tienes 2 meses, sal de aquí lo más rápido que puedas, Yo no tengo cura, tú sí, sálvate".

Max: Jajaja sí, yo también.

Cris: Ugh, también discutía con las pro ana. Era divertido verme, súper metida, sin saber nada sobre recuperación y aún así escuchando, dando consejos y tratando de convencer a las pro ana de salir de ahí.

Max: Todo el asunto del "derecho a decidir morir de hambre" es interesante. ¿Realmente estás escogiendo si estás enfermo mentalmente?

Cris: ¡Acabo de hablar de eso con mi mamá! Bueno, no exactamente. Yo creo que ese es el punto. No estás pensando bien, estás enfermo, por lo tanto no puedes tomar decisiones. Y sí, la parte que está escogiendo es sólo la parte asustada del cerebro, la que está en la zona de confort. Esa que no ve todo el panorama porque no lo conoce. Entonces no, no estás escogiendo.

Max: ¿Sabes qué le diría a alguien que me da ese argumento?

Cris: ¿Qué?

Max: Mejórate, pónte bien, y si aún así quieres morirte de hambre, adelante. El 99% de las veces no volverían.

Cris: Ese es el tema en mi terapia actualmente. Exactamente ese. Porque yo estaba bien. ¿Por qué quiero estar mal de nuevo? Lo estoy descubriendo. Me gusta el drama, o es por aburrimiento, glamorización, desesperación, soledad, aún no lo sé. Pero aún tengo esos debates con mi terapeuta. Una vez casi lo dejé sin respuesta. Lo único que hizo que me calle fue cuando me dijo "nosotros somos animales, y ningún animal se suicida a menos que esté enfermo. Sólo entonces se dejan morir". Así que me aferré a ese punto y le dije "Bueno, y no tengo esperanza, siempre voy a ser así", y me dijo "nada es linear. Puedes estar mejor y entonces pensar mejor". No me estoy muriendo, no necesito la eutanasia.

Max: ¿Cuál sería tu mejor argumento para volver a la anorexia?

Cris: Mi mejor argumento... "Yo tengo derecho porque soy adulta, porque sé cómo es estar bien y ya no quiero". Pero luego me preguntaría qué está mal, lo resolvería, y ya no tendría otro argumento más que "porque quiero". Y eso es adicción. Y ya había llegado a un acuerdo con mi adicción al drama.

Max: Es interesante que hayas dicho que sabes cómo es estar bien y que no quieres. Es poderoso.

Cris: Es que simplemente necesito drama. Es todo el asunto. Pero creo que no estaba pensando bien.

Max: Quizás podrías reemplazar el drama con otra cosa. Quizás cuando estés mejor puedes encontrar aventuras por ahí. ¡Viajar, trabajar, cualquier cosa!

Cris: ¡Exactamente! O sea, 1. Me enfoco en el drama (en el dolor) cuando algo me molesta. Así que es posible sentirme bien de nuevo arreglando el asunto. 2. TODOS, sólo porque somos seres humanos, sentimos qué está bien y qué no. Si le das el significado de sentirse bien al sentirse mal, no es natural. Porque TODOS tendemos a buscar el placer y el bienestar. Yo pienso que mi bienestar está en no estar bien, y eso está equivocado. Entonces debería buscar mi bienestar en las cosas buenas de la vida. Darle un sentido a la vida mientras la vivo, en vez de buscar el sentido de la vida para vivirla. 

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Gracias, Max, por hacerme pensar. Conversar contigo también es terapéutico. De hecho, por eso se hacen sesiones grupales, porque se aprende mucho de las experiencias y pensamientos de otros que pasan por situaciones similares y te cuestionan. Este chico es inteligente. Me cae bien, y me ha dicho que también le ayuda conversar conmigo :)

Así que, señores, el asunto está en mi actitud.

Esa de la cual me habló hoy también otra persona, el Pana. Él es uno de los que están en la capacitación y también lo llevé a que trabaje en el show. Me preguntó si me pasaba algo porque me notaba rara y decaída. OBVIAMENTE no podía decirle todo lo que ha pasado desde noviembre (que no es mucho pero pesa un montón). Así que le dije que me sentía incómoda porque no soy muy buena en la capacitación pero que ya estaba tomando cartas en el asunto y sólo debía esforzarme. Me dijo que sí soy buena pero que me estoy tomando a mal las críticas y que debería usarlas para crecer. Que él también es super perfeccionista pero que si se tomara en serio lo que le dicen se iría llorando y pensaría mal de él, y así uno se bloquea. Que en el show soy otra persona, y que podía ser así en la capacitación. Que sólo me divierta, porque se nota que me gusta lo que estamos haciendo.

"Esfuérzate, pon de tu parte, cambia tu actitud, enfócate en lo positivo, suéltate, deja de tomarte las cosas tan en serio"... ¡CAMBIA!

Qué fácil suena ¬¬

Bueno. Supongo que pasito a pasito. Día a día. Situación por situación, pensamiento por pensamiento, decidiendo lo desconocido, incómodo y positivo en vez de lo desconocido, cómodo y negativo.

domingo, 27 de enero de 2019

Día 22 de 1000

Son las 3 de la mañana. De nuevo, no sé cuándo podré dormirme antes de la medianoche.

El post de ayer lo escribí con un ojo abierto, me estaba durmiendo. Disculpen la manera.

Ha sido un fin de semana bonito de no ser por la bendita costilla que me ha tenido medio limitada. El dolor no es demasiado intenso pero sí me fastidia constantemente, así que debo andar con cuidado.

Ayer sábado tuve terapia con mi psicólogo y fue interesante. Básicamente habló sobre teorías que tiene sobre mí, de la importancia que le doy a lo que los demás piensan de mí, de lo dura que soy conmigo misma, de mi facilidad para tener las de perder en cuanto a autoestima, de mis patrones aprendidos, de mi dependencia emocional con mis parejas y de mi flojera. Es curioso: empiezo a pensar que me cuesta practicar/ensayar/prepararme porque estoy acostumbrada a que las cosas me salgan bien casi sin esfuerzo. Por lo tanto no me gusta esforzarme. Por lo tanto no me va tan bien en la capacitación.

No hablamos de comida.

En la noche vinieron dos de mis tres amigos a cuidarme. Bueno, una a cuidarme y el otro a ser cuidado porque estaba con resaca. La pasamos bonito, exceptuando la parte en que empezamos a leer los mails de El Mago y no paraban de reír. A mí me daba pena él, porque exponía sus sentimientos con franqueza y no sólo recibió burlas de los que se enteraron, sino un rechazo fehaciente de mi parte. Juro que pienso en él y siento culpa, como si lo hubiera matado.

Ayer tuve show, y hoy también. Todo estuvo bien, salvo que hoy comí varios sanguchitos y un poco de torta, y aunque el nivel de culpa no es tan alto, sí me he preocupado porque con esto de la costilla no puedo hacer ejercicios, como quería. Bueno, igual ando tan cansada y ocupada luego de las clases que en realidad sólo me provoca tirarme en mi cama a dormir hasta el día siguiente.

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Olvidé comentar el viernes que, en mi visita a la clínica, ví de lejos al hombre con el que me voy a casar. HE DICHO.

¿Cómo lo sé? porque pedí una señal. Sé que es doctor, más alto que yo, castaño y me imagino que buena onda. De lo contrario no me casaría con él.

Sigo hablando con mi amigo virtual. Es bonito sentirse acompañada.

viernes, 25 de enero de 2019

Rota

¿Recuerdan el golpe que me di en las costillas?

Bueno. El dolor no pasó nunca. No tengo un gran moretón pero me duele mucho la zona y me cuesta hacer movimientos y respirar hondo, así que hoy fui al doctor.

Tengo una fisura en la octava costilla derecha.

G E N I A L.

Obviar mi seno, por favor.

Así que nada, el doctor me ha prescrito pastillas, reposo y dormir semi sentada. Tengo descanso médico por 16 días y considera que en mes y medio dejaré de tener síntomas.
Hay movimientos que me duelen, pero el dolor es más circunstancial, felizmente. No voy a poder trabajar mucho y tengo la excusa perfecta para faltar a clases y dormir 😈.

Hablando de las clases, hoy se portaron todos lindis conmigo porque vieron que me fui del salón a la clínica. Ahí sí, ¿no?

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Básicamente he dormido toda la tarde, estaba muy cansada (no sé por qué) y me habían puesto una inyección para el dolor así que me vino bien.

Y quería comentar que he hecho un nuevo amigo. Vía Instagram.

Nos conocimos de hecho porque compartimos la anorexia y la depresión. Es paja hablar con alguien que está pasando por lo mismo y no trata de curarte sino que te da ánimos desde su lugar y ENTIENDE lo que sientes. Sin pedirte esfuerzos y sin juzgar.

Recién nos estamos conociendo, pero todo bien, porque es extranjero, vive en otro país y habla otro idioma.

Me mandó un texto que escribió sobre su TCA. Y nos pasan cosas similares.
¿Quién soy si no tengo anorexia? ¿Si no ayuno los 365 días del año durante muchos años significa que no estoy suficientemente enfermo? Si me río, salgo, trabajo y funciono relativamente bien, ¿significa que estoy loco por sentirme triste?

No. Estas cosas no son lineares. Hay épocas de altos y épocas de bajones. No, no somos un diagnóstico, somos humanos. Sí, a veces pensamos que somos seres llenos de oscuridad, pero lo que sucede es que en realidad somos ambas cosas, luz y sombra, y a veces la sombra se apodera de todo, al punto de que te hace creer que la muerte es lo mejor.

Todos somos luz y sombra. Todos tenemos ese lado que nos lleva a generar dolor, sea a alguien más o a nosotros mismos. Y todos tenemos la capacidad y responsabilidad de hacernos cargo de esa sombra. Y para eso hay que ser conscientes de que existe, que es parte de nosotros y abrazarla como tal. Sólo así logramos contenerla: al fin y al cabo, la sombra no es nada más que falta de amor, y eso es lo que busca.





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Tengo menos miedo de comer. Estoy engordando, y me estoy resignando a tirar por la basura todo mi esfuerzo. Bueno, medio resignando, pero es que en realidad no me queda de otra, de nuevo. Grrrr.

miércoles, 16 de enero de 2019

Amordazada

Me acabo de tragar un vasito de cheesecake de fresa.

Mis intenciones de hacer caso con la comida no están funcionando. Mi cuello está grumoso, se me ven menos sombras. Tengo que dejar de comer. Pero no sé cómo, sin que implique botar comida o que se den cuenta.

Me estoy volviendo a sentir redonda en partes que ya estaban más planas, y eso no me gusta nada, nadita.

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Hoy tuve un incidente con una chica de la capacitación.

Escribí lo que sucedió pasados unos pocos minutos del evento, porque mi mente estaba llena de pensamientos de lo que me hubiera gustado decir y de lo que pensaba al respecto. Lo escribí en mi celular, así que no es necesario transcribir.

Hay dos cosas sobre mí para tener en cuenta y que se entienda el contexto:
1. Me cuesta mucho dar mi punto de vista emocional y defenderme. Puedo hacer disertaciones académicas pero si se trata de expresar mi molestia, soy un cero a la izquierda. Y eso que he mejorado con los años.

2. Tengo una especie de trauma con cierto tipo de música. Es que simplemente no la aguanto mucho rato. Lo peor es que no es que no me guste, lo que pasa es que la debo relacionar con mi adolescencia o algo tan pero tan desastroso que cuando la escucho me genera mucha ansiedad e irritabilidad. Mi mamá solía escuchar la radio por la que pasan esta música TODOS LOS DÍAS hasta hace muy poco porque se le malogró el aparato (lo cual ha significado cierto alivio para mí), pero digamos que me he pasado mi vida escuchando la música de los demás y callándolos porque me parece una forma de imponerse sobre mí, por tanto, una agresión. Soy muy sensible con los sonidos, de hecho he descubierto que cuando estoy desregulada (y por lo tanto propensa a la intolerancia) padezco de Misofonía.

El asunto es que entré al salón de clases y estaba una compañera escuchando música por la radio del salón. Todo bien si no fuera porque era esa emisora. Música romántica en español, dependencia emocional y clichés, Reik con Laura Pausini y Sin Bandera lamentando amores perdidos. Me encantan las baladas en inglés pero las que están en español no las aguanto. El asunto es que esta chica está entrenando para entrar a esa emisora. La ama. Por lo tanto, es natural para ella escuchar eso.

Para mí es casi tortura china.

Le pedí, tras un rato de escuchar la radio, que por favor la apagara porque ya les había comentado a los de la clase mi especial animadversión por ese tipo de música. Me dijo que lo haría, pero llegó el profesor y aún no lo hacía (el profesor parecía no darse cuenta de la música de ambiente). Así que yo le hice una mueca a un compañero para que me ayude insistiendo pues no quería ser la única y caer pesada.

La chica vio mis señas y se paró de su asiento para apagar la radio, hablándome mal. Recordé las palabras de mi psicólogo sobre lo de pelearme más y traté de dar mi punto de vista y defenderme.

Fue un fracaso, porque me calló instantáneamente.

"Tienes que aprender a pedir las cosas, dímelo en mi cara. No jodas. No todo debe girar alrededor de tí", me dijo.
"Brother, tú eres la que estaba escuchando música durante fácil una hora y ya te pedí apagarla y no lo hiciste. Además te expliqué lo que significa para mí esa música. Es casi tortura psicológica para mí", pensé.

Me quedé sintiéndome súper mal por su respuesta y su actitud, que me parecía injusta.
 
Traté de explicárselo, pero me cortó y me dijo "déjalo, no voy a discutir contigo sobre el tema, ya te dije".

Me quedé de una pieza, mirándola, y procedí a la retirada. Batalla perdida. Pero me quedé dándole vueltas al asunto.

"No quise ofenderte, pero también tengo un límite. No entiendo. ¿Pedir que apaguen la radio significa que yo soy conflictiva? ¿O es ser conflictiva no tolerar que te pidan eso? Yo sé que hay cosas que no tolero sobre sonidos y pido que por favor lo quiten. Me genera rabia cuando escucho esas cosas. Y suelo generarme problemas con mi hermana, y ahora con esta chica. Mi hermana para con la TV prendida todo el día, y pone su música y yo tengo que tolerarla, y felizmente voy aprendiendo. Mi mamá tb, con su música.
Esta compañera se la pasa hablando sola, lanzando exclamaciones, conversando, interrumpiendo a los profesores y a los que hablan y diciendo lisuras a cada rato.
¿Pero no es también responsabilidad del otro tolerar mi incomodidad y saber sus límites?
¿Qué rayos hago aquí en esta capacitación si prefiero el silencio a la música?"

Y es que se supone que la libertad de los demás termina donde empiezan los derechos del otro.

Sé que es una reverenda tontería, un detalle ínfimo, pero de esas cosas me compongo. Cuando escogí mi sobrenombre, Cristal, lo hice porque creo a veces que eso soy. Transparente y vulnerable.


Me pasé el día lo más callada posible. La verdad es que no tenía ganas de interactuar con nadie.
Y si no hubiera sido que en algunas ocasiones intervine cuando era necesario, nadie me habría dirigido la palabra hasta la hora de salida.

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Anoche también soñé con mi papá. O quizás era un símbolo de mi ex El Mago, no lo sé. Era de madrugada, se metía en mi casa (creo que también en mi cama) y trataba de convencerme de que quería volver (no sé si conmigo o con mi mamá, pero sí entendí que quería ser parte de la familia). Me generaba rechazo pero a la vez nostalgia. Le pedía que se fuera antes de que alguien se diera cuenta de que estaba ahí, que los podía despertar con sus pisadas y sus ruidos y que iba a ser motivo de discusión, pero parecía no importarle. En algún momento desapareció, creo que con la llegada del día, y mi mamá se dio cuenta de que hubo alguien en la casa porque dejo cosas fuera de su sitio a pesar de mis pedidos de que no lo haga.

Me sentí impotente al tratar de encubrir a una persona que no quería pasar desapercibida.

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Highlight del día: conversé bonito con El Vecino. Todo tranki. Me reí con sus bromas. Sus pies apuntaban hacia mí. Pero de nuevo, quería contar algo y no me dejaba hablar.

Le conté a mi hermana lo de los conflictos en la capacitación. Me dio consejos de "cómo defenderme elegantemente". No los retuve, pero sé que es una situación maestra para aprender. Es una valiente, la quiero mucho.

lunes, 7 de enero de 2019

¡1000 días es demasiado!

Al menos esto es lo que le repetí a mi psicólogo, al que fui a ver hoy, al menos tres veces.

Le enseñé este blog y las razones por las cuales mi familia se puso en guardia, y hablamos de algunas de las cosas que han cruzado durante los tres meses que no lo he visto por esta mente llena de sinapsis que sale con cada cosa que hasta a mí misma me impresiona.

Según él, tengo cura. O al menos recuperación.

Yo, en fase terca y con ganas de ganar argumentos, le enumeré algunas de las razones por las cuales soy un desperdicio de ser humano y deberían perder la fe en mí. Vamos, que sigo teniendo recaídas. Y bueno, él recalcó que con esto de los mil días para escribir ya me estaba comprometiendo a seguir en este plano físico material por al menos dos años y medio más, y que no valía retractarme. Ahora que lo pienso, mil días es mucho y ya me estoy arrepintiendo. "Las promesas están para romperse", le dije. "Pero esto es un compromiso público. Ya no te puedes zafar".

Rayos.

Empezaron mis clases en la capacitación. En terapia también hablamos de ella y de cómo me había afectado en cuanto a cansancio, estrés y choque de sistema de valores con la gente con la que comparto el espacio, y he llegado a la conclusión de que no voy a poder considerarlos mis amigos. Así que ya no hay necesidad de querer agradarles. Por lo tanto, un estrés menos. Sí, eso digo, pero a la hora de la hora van a ver cómo me arrastro por un poquito de su atención.

Por cierto, varios me dijeron que estoy flaca. Si supieran que en realidad estaba subida de peso y ahora estoy en un IMC normal. Mi psicólogo quiere que me mantenga, pero mis intenciones siguen siendo oscuras, y aunque he hecho el trato de las dos comidas y media al día con mi mamá, me está costando. Si fuera por mí, vuelvo a no comer. Tengo miedo, además, de terminar vomitando si como más de lo que tolero, así que prefiero ser precavida, pero mi mamá y hermana piensan que "tengo que comer bien".

Por cierto, la intención era no tener filtro en este blog pero lamentablemente tienen acceso mi terapeuta y mi familia, así que no sé hasta qué punto podré expresarme libremente sin luego tener consecuencias en la vida real. Consecuencias del tipo "van a estar presionándome y alertas por cada cosa que ponga". Pero es un riesgo que estoy tomando porque, si soy sincera, hace A Ñ O S que siento que debería escribir mi historia y comunicar sobre salud emocional y mental y siempre lo he venido postergando porque no me sentía preparada y, por supuesto, no soy el mejor ejemplo de superación. Pero creo que esa parte humana y falible es la que puede ayudar a otros. Hoy no me siento para nada preparada para escribir sobre el tema, pero mi intuición me dice que es el tiempo correcto. Y yo le hago caso a mi intuición. No quiero que me reconozcan como "la chica del blog" y esa sea mi etiqueta. Quiero más bien que sea una especie de legado, uno de los muchos que, muy en el fondo de mi estado de ánimo pesimista, quiero dejar.

En la noche vino mi mejor amigo a visitarme. Intuyó que algo no andaba bien y tocaba una actualización. Él es alguien que estuvo conmigo durante mucho tiempo y en las épocas más oscuras de mi primer tratamiento serio, y le tengo un cariño muy especial, por lo que lo considero mi mejor amigo. Hablamos de todo un poco y llegamos al tema del suicidio. Y tuvimos una reflexión interesante que tuvo como metáfora los virus. Espero poder escribir al respecto luego, porque sino haré esta entrada muy larga.

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